martes, 7 de abril de 2020

Coloquio de Amor







      Coloquio de amor con el Amor…

Oh Dulce amor mío, 
me llamas, me invitas, me seduces…

Si tú me quieres, yo quiero.
Como no querer, como no aceptar,
como negarme a tan grata invitación.

Si quiero, amor mío,
amarte solo a ti, a nadie más que a ti.
Ven Oh Divino Amor inspira mi corazón,
ven al rincón más profundo de mi alma.

Ven Oh Dulce Esposo mora en mi interior,
ven a habitar en la simpleza de mi vida,
ven a manifestar la grandeza de tu amor.

¡Ven Señor Jesús, Ven Señor Jesús, Ven!




Autora: Ivette Fontánez Ojea 
Virgen Consagrada
© Mayo 2010



Oh Luz del Mundo




¡Oh Luz Del Mundo!

Oh Luz incandescente
que iluminas el alma y el corazón.
Luz admirable,
destella de esplendor
tu divina majestad en el alma.
Oh Fulgurante Luz
que transformas el interior
y la penumbra del corazón del hombre.
Oh Luz Majestuosa
haz que cada día anhelemos
ser encendidos por el fuego de tu amor.
Haz que cada día
iluminados por tu fulgor
podamos verte,
Oh Cristo verdadera Luz del Mundo.




Julio 2010
Reflexión realizada con la lectura del libro
Caminar en el Amor (Autor: Juan Esquerda Bifet)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Salmo 138 Tú me sondeas y me conoces...

Salmo 138

Dios está en todas partes y lo ve todo

1Señor, tú me sondeas y me conoces;
2me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
3distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

4No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
5Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
6Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

7¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
8Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

9si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
10allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

11Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
12ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

* * *

13Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
14Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
15no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
16tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

17¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
18Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

19Dios mío, ¡si matases al malvado,
si se apartasen de mí los asesinos
20que hablan de ti pérfidamente,
y se rebelan en vano contra ti!

21¿No aborreceré a los que te aborrecen,
no me repugnarán los que se te rebelan?
22Los odio con odio implacable,
los tengo por enemigos.

23Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
24mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
 

Reflexión:


Te invito a considerar ciertas palabras que aparecen el texto, para ponernos en contacto con el sentimiento y la experiencia del salmista delante de Dios.
 
                            SONDEAR              CONOCER     

                            SABER                    PENETRAR

                            CREAR                   GUIAR     

                            FORMAR                ENTRETEJER
 
Sondear, por ejemplo implica que la persona intenta saber o conocer el estado de algo o de alguien. Tener la idea o captar la naturaleza, cualidades o circunstancias de algo, si alcanzamos intelectualmente esta dimensión se podría decir que se conoce esa cosa.  Al dirigir estas palabras a Dios afirmamos que El nos conoce, sabe cuáles son nuestra cualidades, nuestras circunstancias, cómo somos y qué somos capaces de hacer.  Sin embargo, podemos nosotros decir que conocemos a Dios, su naturaleza, sus cualidades o sus propósitos. 

Cada palabra sugiere un vínculo cercano entre Dios Padre y el ser humano, entre el Creador y su creatura. El salmo nos hace una propuesta interesante: somos obra del Creador, hechura de sus manos. Es una nueva oportunidad para afirmar que estamos hechos por Dios, semejantes a El, que somos su imágen viva en medio del mundo. Estas palabras develan una relación íntima, expresan el deseo de Dios, darse a conocer y al mismo tiempo la intención del ser humano, de dejarse ver por Dios. 
 
Cómo reaccionas ante la cercanía de Dios, qué experimentas... Hay alegría, gozo, júbilo en tú corazón al reconocer que Dios sabe todo sobre ti, porque eres obra suya.

O por el contrario, estas palabras se vuelven una contradicción, una confusión o cierta sensación de desconcierto ante la amorosa proximidad de Dios.
 
Puedes interiormente acoger la posibilidad de que Dios te hizo entre sus manos, que te ama y te llama a vivir en su amor.
 
Brota de tu interior una oración de gratitud ante la acción creadora de Dios hacia tu persona.

Oración:

Gracias Padre porque me creaste a tu imagen semejanza, me conoces y me amas tal cual soy. Gracias por que soy obra de tus manos.  Amén.


 




martes, 24 de julio de 2018


 
En el principio, tu Palabra,
Antes que el sol ardiera,
antes del mar y las montañas,
antes de las constelaciones,
nos amó tu Palabra.

Desde tu Seno, Padre,
era sonrisa su mirada,
era ternura su sonrisa,
era calor de brasa.
En el principio, tu Palabra.
 
Todo se hizo de nuevo,
todo salió sin mancha,
desde el arrullo del río
hasta el rocío y la escarcha;
nuevo el canto de los pájaros,
porque habló tu Palabra.
 
Y nos sigues hablando todo el día,
aunque matemos la mañana
y desperdiciemos la tarde,
y asesinemos la alborada.
Como una espada de fuego,
en el principio, tu Palabra.
 
Llénanos de tu presencia, Padre;
Espíritu, satúranos de tu fragancia;
danos palabras para responderte,
Hijo, eterna Palabra. Amén.



Himno Lunes IV Oficio de Lectura
Liturgia de las Horas
Tomo III  Pág. 1175